Hotel Rural Can Borrell Restaurant

Hotel Rural Can Borrell Restaurant

Si estás buscando un rincón especial para desconectar, el Hotel Rural Can Borrell Restaurant en Meranges, Girona, es tu sitio. Este pequeño hotel de 2 estrellas te envuelve en un ambiente familiar y acogedor, rodeado de las impresionantes montañas de los Pirineos Catalanes. Con solo 20 km de distancia del Real Club de Golf de Cerdaña, es ideal tanto para amantes de la naturaleza como para quienes buscan relax total después de un día de aventuras.

Pero lo mejor de todo es su restaurante, que combina lo mejor de la cocina tradicional catalana con un toque creativo que le da su chef y propietario, Oliver Verdaguer Jimeno. Aquí podrás disfrutar de platos riquísimos en un espacio pequeño y encantador, con una chimenea que te hará sentir como en casa y vistas espectaculares a los Pirineos. Así que, si planeas escapar del bullicio y disfrutar de un buen descanso, este hotel es, sin duda, tu mejor opción.

Hotel Rural Can Borrell Restaurant

·Hotel de 2 estrellas
3,8
343Reseñas
Fotos
carrer retorn, 3, 17539 Meranges, Girona
972 88 00 33

Mapa Ubicación Hotel Rural Can Borrell Restaurant

Dónde se encuentra el Hotel Rural Can Borrell Restaurant

¡Hola, gente! Si buscan un lugar genial para desconectar y disfrutar de buena comida, de verdad, no se pueden perder el Hotel Rural Can Borrell Restaurant en Carrer Retorn, 3, 17539 Meranges, Girona. Nosotros comimos allí un par de veces y todo salió perfecto. La comida es de 10, raciones bien contundentes y, ¡vaya solomillo! Mirad, si son fans de los postres, no pueden irse sin probar la tarta tatin, es un verdadero manjar. Y lo mejor de todo es que el precio es bastante razonable, así que es normal que cueste encontrar mesa. Para quienes planeen ir en fin de semana, ¡reserven con tiempo!

El fin de semana pasado, estuve allí con mi familia y no puedo estar más contento. Desde que llegamos, la atención de Laura fue un amor y la cocina de Oliver es de otro nivel. El hotel tiene un ambiente encantador y tranquilo, además de unas vistas espectaculares. Las habitaciones son acogedoras y están siempre limpias, con un fácil acceso. Y en cuanto a actividades, hay múltiples opciones para hacer senderismo o incluso esquiar. ¡Repetiremos seguro!

Sin embargo, no todo fue perfecto. Estuvimos con un grupo de amigos y la verdad es que al principio tuvimos un malentendido con las habitaciones. A pesar de que nos acomodaron de buena fe, un miembro del personal no supo manejar la situación y eso arruinó un poco nuestro viaje. La atención de una empleada fue bastante grosera y eso nos dejó un sabor amargo. Pero bueno, eso no resta todo lo bueno que vivimos.

Así que ya saben, si buscan una escapada rural en un lugar con buena comida y un ambiente tranquilo, el Hotel Rural Can Borrell Restaurant es el sitio ideal. Y no olviden que se encuentra en Carrer Retorn, 3, 17539 Meranges, Girona, justo donde los paisajes son simplemente inmejorables. ¡A disfrutar!

Qué categoría de estrellas tiene el Hotel Rural Can Borrell

Y hablando de la experiencia que tuvimos en el Hotel Rural Can Borrell, hay que decir que su Restaurante Cal Borrell tiene una buena fama, aunque nuestras vivencias han sido un poco agridulces. El ambiente es definitivamente acogedor de montaña y Oliver, el anfitrión, te hace sentir como en casa con su trato amigable y familiar. A pesar de eso, hubo un pequeño traspié con un comentario desafortunado por parte de la propietaria. Exactamente lo que uno no espera después de un buen rato esperando por la comida y teniendo buenas expectativas.

Por otro lado, la experiencia con nuestras perritas fue algo que nos dejó un poco desconcertados. Nos ofrecieron cenar en la terraza, pero ¿en serio? Hacía un frío que ni las mantas lograban solucionar. Una pena que no mostraran un poquito más de flexibilidad, especialmente cuando el comedor tenía solo tres mesas ocupadas. La comida estaba bien, aunque las raciones eran algo justas, y la cuenta nos sorprendió bastante —difícil de justificar cuando no pedimos nada del menú más caro.

Aún así, siempre hay luz al final del túnel. Cuando fuimos solo a tomar un café para ver cómo era el ambiente, quedamos encantados. El chico de cocina era genial y el sitio tiene un aire especial. Si a eso le sumamos que el hotel cuenta con habitaciones cómodas y un entorno natural increíble, pienso que bien podría ser un lugar para disfrutar del aire de la montaña en un fin de semana. Aunque, sinceramente, quizás deberías pensarlo un par de veces antes de ir con mascotas. Ah, y por si te lo estabas preguntando, el Hotel Rural Can Borrell tiene dos estrellas. ¡Así que cuidado con las expectativas!

Qué tipo de ambiente ofrece el hotel

Y después de un día de caminatas y exploración en la zona, ¡no hay nada mejor que descansar en el Hotel Rural Can Borrell Restaurant! La verdad, estuvimos allí cuatro noches y la experiencia fue fantástica. Desde nuestro desayuno con vistas a la montaña hasta las sonrisas de Laura y sus hijos, el ambiente familiar es simplemente inigualable. Si eres de los que disfrutan de un buen café, te recomiendo dejar un ratito para parar en la terraza y disfrutar de un café con avena. ¡Perfecto para relajarte con tu perrito!

El pueblo donde se encuentra el hotel tiene un encanto especial; esas calles de piedra, pequeñas casitas, y, si visitas el colmado local, puedes encontrar queso hecho con leche de cabra y oveja, ¡deliciosamente auténtico! Ahora, no todo fue perfecto; la cena que tuvimos no cumplió con nuestras expectativas, la verdad. Aunque la decoración y el entorno son súper acogedores, la comida se queda corta en cantidad y sabor. A veces, parece que intentan mantener un estilo sin darle la vuelta a los platos, y eso puede decepcionarte un poco, sobre todo por los precios.

Aun así, hablemos de lo bueno: el hotel en sí es absolutamente genial para desconectar. Te sumerges en un ambiente rústico y acogedor, con la naturaleza por todos lados: riachuelos, vacas pastando, y hasta montañas nevadas en lo alto. Es un lugar que invita a olvidarse de todo. Sin duda, es ideal si buscas un sitio tranquilo, ya sea para una escapada romántica o una aventura familiar. La atención es excelente, y el personal se nota que pone mucho cariño en todo. El resultado: ¡quedarás con ganas de volver!

Cuánto se encuentra el hotel del Real Club de Golf de Cerdaña

Y ya que estamos hablando de la experiencia en el Hotel Rural Can Borrell Restaurant, te cuento que fuimos a comer y salimos bastante satisfechos. La comida estaba buenísima, pero el menú me sorprendió un poco, sobre todo cuando pedí los pies de cerdo a la brasa con ceps. Pensé que al pedir uno, sería uno partido por la mitad, y cuando llegó el plato me quedé flipando, ¡era un pie deshuesado muy pequeño! Además, no eran a la brasa como creía y tampoco vi los ceps por ninguna parte... Afortunadamente, el sabor estaba rico, así que no todo fue un desastre.

El servicio fue un poco irregular, la verdad; le daría un 2/5. Pero la ubicación es un 5/5 total. Estar en un restaurante lleno de historia y con vistas increíbles al bosque hace que todo se sienta especial. Además, el local es muy acogedor, aunque me faltaron esas cosillas como los manteles y servilletas de tela. Pero bueno, no es el fin del mundo.

Nos trataron muy bien, eso sí, y la comida es de alta montaña. Te das cuenta de que hay esmero y dedicación en cada plato. Por unos 40€ por persona en un entorno natural de ensueño, ¡la relación calidad-precio es espectacular! Definidamente, un lugar al que volveremos, ya que también ofrecen un ambiente muy familiar, ideal si vas en grupo o con la familia.

Aparte, hablamos un par de veces con ellos antes de llegar para preguntar sobre la carretera y las excursiones por los alrededores, y siempre fueron muy amables. La habitación era espaciosa y muy cómoda, y la sala de estar era perfecta para relajarse sin sentirte sobrecargado por la gente.

Y para responder a la curiosidad de algunos, el hotel se encuentra a unos 15 kilómetros del Real Club de Golf de Cerdaña. Así que si planeas una escapada de golf y montaña, ¡ya sabes dónde quedarte! Te va a encantar el ambiente y cómo se vive la naturaleza aquí.

Qué actividades se pueden disfrutar en los Pirineos Catalanes cerca del hotel

Después de lo que te conté, no puedo dejar de pensar en nuestra habitación rústica y acogedora en el Hotel Rural Can Borrell. Ya sabes, ese tipo de lugar que te hace sentir en montaña desde el primer momento que cruzas la puerta. La verdad es que la habitación era un poco pequeña, pero tenía ese encanto que uno busca al evadirse de la ciudad. La cama, aunque algo incómoda y ruidosa, cumplía su función, aunque no se pueden meter tantas maletas… ¡cabe destacar que el baño también era todo un reto de espacio! Pese a todo, está bien si solo buscas un sitio para descansar después de un largo día fuera.

Hablando de eso, la cena fue todo un descubrimiento. Nos sorprendió la ensalada de lechugas que estaba suprema con su vinagreta casera; una mezcla refrescante que solo le daba un toque aún más especial al momento. Y, por supuesto, no puedo dejar de mencionar el asado de cordero: ¡espectacular y original con esos toques de fruta que lo hacían único! Sin embargo, un par de detalles como el servicio no fueron lo que esperábamos. La atención era bastante justa y el menú no ofrecía muchas opciones, lo que se sintió un poco decepcionante.

El resto de nuestro viaje fue un poco agridulce. La ubicación del hotel es increíble, y la terraza tiene buenas vistas y ambiente fresco, pero fuimos testigos de un servicio que dejó mucho que desear. No sé cómo describírtelo, pero parecía que el restaurante quería aparentar más de lo que realmente ofrecía. La comida estaba bien, aunque las raciones eran algo justas para los precios y el lugar estaba un poco saturado de moscas, lo cual resultaba un poco agobiante. La atención fue mejorando un poco, pero aún se nota que están en busca de ese estandar que deberían tener.

Si estás pensando en qué hacer cerca del hotel, te cuento que los Pirineos Catalanes ofrecen un montón de actividades fabulosas. Desde rutas como la de los lagos de Malniu hasta subir el icónico Puigpedros, la naturaleza aquí es pura magia. También podrías explorar más senderos de montaña o simplemente disfrutar del paisaje. Pero, ojo, tal vez quieras planear bien tu comida después de hacer tanto ejercicio, ¡no vaya a ser que te encuentres con las moscas otra vez!

Cuál es la especialidad del restaurante del hotel

Y así, hablando del Hotel Rural Can Borrell Restaurant, hay que contar que, si bien hace unos años la experiencia fue bastante chula, la última visita dejó un sabor agridulce. Imagina llegar un sábado por la tarde, bajo un sol que te derrite y tener que sentarte en la terraza porque no hay lugar dentro. Claro, te tumbas ahí, con la esperanza de que lo que venga valga la pena, pero después de 45 minutos de espera sin ni siquiera que te tomen nota, la paciencia se acaba. Un poco de aviso al sentarte no habría estado mal, ¿no? En resumen, mal, muy mal, y es una pena porque antes había una buena relación entre calidad y precio.

Un año después, volvimos a darle otra oportunidad y fue un poco más de lo mismo. 222 euros por dos noches sin desayuno en una habitación que, aunque estaba limpia, se sentía algo cara para lo que ofrecía. Te esperas más por ese precio, sobre todo si no te reponen ni el gel del baño. Vamos, que hay que aprender de estos errores y quizás elegir otro sitio para la próxima vez. Las cosas a veces parecen más glamorosas en las fotos, pero la experiencia no siempre lo refleja.

Alguna historia de visitas más recientes se suma a la lista de descontentos. Recuerdo un grupo que, al preguntar si podían llevar a su perro, recibió una respuesta amable por teléfono, pero cuando llegaron, parece que los modales se quedaron en casa para hablarles de una manera bastante borde. Eso definitivamente no ayuda a crear un buen ambiente. ¿Y qué decir del WiFi? Dos días sin conexión por “sobrecarga”. Con solo 9 habitaciones, suena más a excusa que a problema real. Imagínate venir a desconectar y que ni eso puedas hacer.

Sin embargo, hay un pequeño rayo de esperanza. La comida ha tenido buenas críticas de algunos que han dejado comentarios sobre ella, mencionando que está rica y cuidando los detalles en cada plato. Aunque seguramente no será la especialidad del restaurante, parece que vale la pena para aquellos que disfrutan de una buena experiencia culinaria. Pero, para aquellos que buscan algo más especial o un trato más cálido, quizás sería mejor mirar un poco más allá del Hotel Rural Can Borrell. ¡Nunca está de más conocer otras opciones!

Quién es el chef y propietario del restaurante

La verdad es que el Hotel Rural Can Borrell Restaurant es una joyita escondida en la Cerdanya, ¿no crees? La ubicación es simplemente increíble, sobre todo desde el restaurante, donde cada bocado viene acompañado de unas vistas espectaculares. Es ese tipo de lugar que te hace sentir como en casa pero con un toque auténtico de Cataluña, con un ambiente acogedor que invita a quedarse un rato más. La comida es un deleite para los sentidos; esos canelones y el jarrete que probamos son algo que no se olvida fácilmente, y ni hablar del solomillo con foie... ¡espectacular! Sin duda, después de cada visita tengo la sensación de que hay que volver en cuanto se pueda.

Si eres de los que disfrutan de un buen plato y un entorno agradable, no puedo pensar en un mejor lugar. Hemos ido como mínimo tres veces al año, tanto en invierno como en verano, y cada vez es una delicia. En invierno, el comedor es cálido y acogedor, lo que contrasta perfectamente con el frío exterior, ¡pero en verano, esa terraza con las vistas de La Cerdanya es insuperable! La comida siempre ha sido top, desde las verduras a la brasa hasta el crujiente de confit de pato. Se nota que aquí se pone un cariño especial en cada plato, y la carta de vinos no se queda atrás. Si vienen de Barcelona, pueden estar seguros de que la calidad está bien justificada en el precio.

Claro, como en cualquier lugar no todo es perfecto. Escuchamos de alguna experiencia menos que satisfactoria, como aquella pareja que se decepcionó al pagar casi 50 euros por un par de canelones y un plato de pies de cerdo. Su experiencia fue más que regular, e imagino que esas cosas pasan. Pero no hay que dejarse llevar por una única impresión, especialmente cuando hay tantos comentarios positivos sobre el sitio. La mayoría de la gente parece conocer y disfrutar del trabajo del chef.

Hablando del chef, me encanta que este lugar sea también su hogar. El chef y propietario, que sé que es Josep, no solo es un artista en la cocina, sino que también se nota que ama lo que hace y cuida cada detalle. Si te encanta la buena comida en un entorno encantador, ¡definitivamente tendrás ganas de volver!

Qué tipo de cocina se ofrece en el restaurante

Y así, seguimos con nuestra odisea por el Hotel Rural Can Borrell Restaurant. Al llegar, teníamos la expectativa de disfrutar de un buen plato tras un largo día de trekking, pero, ¡madre mía! Casi 50€ por persona y la calidad de la comida dejó mucho que desear. El arroz de verduras era simplemente... como lo que sirven en un geriátrico, ¿sabes? Pasado y todo hervido sin un toque de sabor. Y no hablemos del bacalao, que estaba salado y con un color bastante dudoso. La salsa gelatinosa sin sabor era la guinda del pastel. Al final, nos sentimos totalmente decepcionados.

Pero bueno, era un cumpleaños y esa atmósfera rústica del lugar, con sus paredes de piedra y madera, le daba un encanto especial. Justo cuando pensábamos que este lugar podría ser una decepción total, resulta que era perfecto para celebrar nuestra ocasión. Aunque la comida no era la mejor, el servicio fue fenomenal, casi de restaurante elegante. Nos sorprendieron con una tarta de cumpleaños que no estaba en la carta, ¡y eso siempre suma! La carta de vinos y cavas era bastante buena, así que al menos mantuvimos el espíritu festivo a base de brindis.

Por otro lado, tengo que mencionar que la experiencia no fue del todo perfecta. La limpieza en las habitaciones dejó mucho que desear. ¡Tuvimos que ducharnos con champú porque no había gel de baño y ni siquiera nos cambiaron el rollo de papel de váter cuando se acabó! Además, al intentar comer en la terraza, tuvimos que lidiar con un exceso de moscas que hizo la experiencia un poco desagradable. La ensalada, pequeña y mustia, nos costó un ojo de la cara, y la atención, aunque correcta, no fue nada amistosa. Sinceramente, no creo que volvamos.

Y hablando de la cocina del restaurante, ofrece una variedad de platos que van desde asados hasta bacalaos, aunque, como ya hemos dicho, no todo lo que probamos fue una maravilla. Para los amantes de la comida, tienen opciones interesantes, pero hay que tener cuidado con lo que pides. Así que, te diría que hay que ir con precaución si decides visitar este lugar, ¡a veces las expectativas no se cumplen!

Cómo es el espacio del restaurante en términos de ambiente

Después de un largo día pedaleando por los montes, decidimos parar en Hotel Rural Can Borrell Restaurant para cenar. La verdad es que no había muchas opciones, ya que este es el único lugar que sirve cenas en la zona. Al llegar, el sitio nos sorprendió por lo bonito que es, tiene un encanto rústico que te hace sentir en casa. Pero cuando empezamos a mirar el menú, las expectativas subieron. Aunque el precio es un poco elevado, como unos 50 euros por persona, al menos esperábamos salir con una buena experiencia.

Empezamos con los canelones, que sí, estaban bastante buenos, pero luego llegó el carré de cordero, y ahí fue donde todo se vino abajo. Era duro y medio crudo, ¡incomible en serio! Y lo más frustrante fue que ni una sola pregunta nos hicieron sobre por qué habíamos dejado más de la mitad en el plato. Sentirse ignorado en un restaurante cuando se paga ese dinero es, sinceramente, una gran decepción. Y ya ni hablar del postre, que fue una verdadera tomadura de pelo. No tengo problema en pagar para comer bien, pero al salir de aquí, la sensación fue de haber sido estafados.

Aún así, los ciclistas viajeros como nosotros somos afortunados al descubrir rincones como este. Hay días en los que simplemente terminas buscando un lugar donde te atiendan bien, y aquí la atención fue excelente, además de que el entorno invita a relajarse. Si estás buscando un lugar bello, la ubicación es inmejorable. El ambiente es acogedor y tranquilo, perfecto para recargar energía después de un día de aventuras. Aunque la comida no cumplió con nuestras expectativas, el servicio y la ubicación se llevan un 5 de 5. ¡Así que si vuelves, mejor ve preparado con un plan b para la cena!

Fotografías Hotel Rural Can Borrell Restaurant

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