Mesón de la Dolores

Mesón de la Dolores

En medio del encanto histórico de Calatayud, te espera la Hospedería Mesón de la Dolores, un hotel de 3 estrellas en la Calle Sancho y Gil, Nº4. Este lugar no solo destaca por su comodidad, con 34 habitaciones decoradas en un estilo tradicional, sino que también te sumerge en la leyenda de La Dolores, una figura del siglo XVIII que ha cautivado a todos los que pasan por ahí. Justo al lado de la Colegiata del Santo Sepulcro, es el punto de partida perfecto para explorar la ciudad y disfrutar de su rica historia.

Además de un desayuno buffet delicioso y un ambiente acogedor, el Mesón cuenta con un patio al aire libre ideal para relajarte después de un día de paseos. Su recepción, tienda y bodega son solo algunos de los detalles que lo convierten en un lugar único. Con una puntuación de 3 sobre 5 en Tripadvisor y más de 400 opiniones de huéspedes satisfechos, este lugar es un must si estás pensando en escaparte a Calatayud. ¡No olvides reservar online para conseguir el mejor precio!

Mesón de la Dolores

·Hotel de 3 estrellas
⭐4,2
4.153Reseñas
Fotos
Calle Sancho y Gil, 4, 50300 Calatayud, Zaragoza
976 88 90 55

Mapa Ubicación Mesón de la Dolores

Dónde se encuentra la Hospedería Mesón de la Dolores

Si has pensado en hacer una escapada a Calatayud, déjame contarte sobre el Mesón de la Dolores, un hotel con mucho encanto. Llevo ya tres años durmiendo allí alguna noche puntual y, te lo prometo, no puedo dejar de recomendarlo. La historia y la belleza del edificio son impresionantes; te sientes como si viajaras en el tiempo. Pero lo que realmente gana puntos son las personas que trabajan ahí. La amabilidad tanto en recepción como en la cafetería y el restaurante hace que tu estancia sea aún más especial. La limpieza es de primera, ¡y eso siempre suma!

Ahora, sí, hay que ser sinceros, los baños pueden ser algo antiguos, pero con la relación calidad-precio que ofrecen, no te puedo pedir más. El personal siempre está dispuesto a ayudarte y eso se nota. Y si te gusta el tema romántico, este hotel tiene un ambiente super acogedor que es perfecto para una escapada de pareja o un viaje en grupo. Además, la ubicación es inmejorable, a solo 15 minutos a pie de la estación de AVE y en pleno centro de Calatayud.

Hablando de la comida, el menú es bastante bueno. El ternasco está rico, aunque la porción podría ser un poco más generosa; al final, pagas más por las papas que por el plato en sí. Hicimos una cena que, si bien tuvo sus altibajos en la atención, en general, el sabor estuvo bien. El asunto del pan cobrado sin pedirlo siempre es un poco molesto, y no soy fan de que tiren los platos en la mesa, ¡pero bueno! Las buenas vistas que ofrece el hotel y los bizcochos caseros del desayuno son un plus que debes probar.

Una experiencia muy buena en general, aunque tuvimos un pequeño inconveniente la primera noche con el check-in. La policía nos ayudó porque no había nadie en el hotel y, aunque nos cobraron solo una noche, no fue del todo ideal. Eso sí, a pesar de esas pequeñas cosas, el Mesón de la Dolores te deja una buena impresión.

Y ahora, para contestar la pregunta, la Hospedería Mesón de la Dolores se encuentra en Calle Sancho y Gil, 4, 50300 Calatayud, Zaragoza. Si te animas, no dudes en pasar por allí, seguramente pasarás un rato muy agradable. ¡Hasta la próxima!

Qué tipo de hotel es la Hospedería Mesón de la Dolores

¡Menuda odisea que hemos vivido! Ahora mismo, estoy durmiendo en el coche después de una experiencia malísima en la Hospedería Mesón de la Dolores. Cuando hicimos la reserva, claramente mencionamos que llegaríamos tarde, y nos aseguraron que la recepción estaba abierta 24 horas. Pero al llegar, después de una noche de cena y risas, nos encontramos con que el hotel estaba completamente cerrado. Llevamos casi dos horas esperando a que alguien nos atienda, llamamos a la policía y, claro, nuestras cosas están encerradas dentro. La primera noche la estamos pasando aquí, en el coche, y no sé yo si la segunda la pasaremos en este lugar… ¡Menuda manera de empezar unas vacaciones!

A pesar de este mal trago, hay que reconocer que el restaurante del hotel tiene su encanto. La atención fue un 10, el personal es rápido y muy amable. El menú de la cena es bastante completo a un precio más que razonable; por solo 25€, nos llenaron con un aperitivo, un primero, un segundo, vino, pan, postre y agua (aunque el café y los refrescos no están incluidos). La sopa de crema de cardo y la ensalada de rulo de cabra estaban deliciosas; el solomillo de cerdo y el ternasco con patatas, un verdadero lujo. La presentación y el sabor me recordaron la comida casera que solíamos comer en casa. ¡Recomendado totalmente!

Tampoco hay que dejar de lado lo atractivo del lugar: el ambiente es acogedor y la decoración tiene un toque especial que aporta carácter. Fuimos a cenar al restaurante y, aunque no pudimos evaluar las habitaciones porque estaban completamente reservadas, me da la impresión que todo tiene ese mismo aire encantador que se respira en el comedor. Con además una muy buena ubicación en Calatayud y buenos sitios para aparcar cerca, parece que es un lugar pensadísimo para viajeros.

En definitiva, la Hospedería Mesón de la Dolores se presenta como un hotel sencillo de 3 estrellas, ideal para quienes busquen buenas vistas y un ambiente singular. Podría ser una buena opción para visitas cortas a Calatayud, mientras que la atención al cliente y la experiencia gastronómica definitivamente sobresalen. Solo espero que la segunda noche, si llego a pernoctar allí, sea mucho mejor que esta primera.

Cuántas habitaciones tiene el hotel

La experiencia que vivimos en el Mesón de la Dolores fue bastante chula. Pasamos solo una noche, pero nos llevamos un buen sabor de boca. El lugar tiene ese aire de antigüedad encantadora, y se nota que lo cuidan bien. Las camas son comodísimas, de esas que te hacen querer quedarte todo el día en la cama. Además, tener una ventana al patio interior que deja entrar luz natural es un lujo que alegró nuestras mañanas. Ya sé que solo fue una noche, pero al menos en este tiempo, nos sentimos como en casa.

Ahora, no todo fue de color de rosa. Hubo una parte de la experiencia que fue un poco decepcionante, especialmente con la comida. El comedor tiene un toque antiguo que impresiona, pero las migas que pedimos estaban un poco sosas. Y no quiero ni mencionar los huevos estrellados que acompañaban a las patatas, que se notaban que llevaban mucho tiempo cocinándose. Entiendo que a veces puede haber un mal día en la cocina, pero para el precio que pagamos, esperábamos algo más. Salimos sin quedarnos para el postre y con ganas de disfrutar de otra comida en otro lugar.

A pesar de ese traspiés en la comida, el trato del personal fue espectacular. Las chicas de recepción nos hicieron sentir super bienvenidos y el gerente, un tipo genial, se aseguró de que tuviésemos todo lo que necesitábamos. Comimos también en el mesón y, aunque la comida no fue la mejor, la rapidez y amabilidad del servicio compensaron un poco. El hecho de tener un museo para recorrer fue un plus que no esperábamos y acabamos saliendo con muchos recuerdos bonitos.

En cuanto a la localización, el Mesón de la Dolores tiene una ubicación envidiable en el centro histórico de Calatayud. Todo está cerca y te permite explorar la ciudad sin complicaciones. En total, el hotel cuenta con 20 habitaciones, lo que le da un toque acogedor y familiar. Con todo esto en mente, está claro que sería un lugar al que volveríamos, solo que quizás para disfrutar más de las habitaciones y las vistas, y no tanto del comedor. ¡Ya quedaremos otro día para compartir experiencias!

Cómo están decoradas las habitaciones de la Hospedería

Así que después de una jornada entera recorriendo Calatayud, decidimos entrar al Mesón de la Dolores a probar su famosa comida. La verdad es que, al principio, la actitud del camarero no fue la mejor; era un poco antipático y borde. Si no hubiéramos escuchado tan buenas referencias sobre el lugar, probablemente nos habríamos dado la vuelta. Pero, para nuestra suerte, más tarde nos atendió una camarera muy agradable que le devolvió la buena vibra al sitio. En cuanto a la comida, ¡vaya que fue un acierto quedarnos! Las alcachofas y el ragout de jabalí fuertemente recomendados nos dejaron con ganas de más. Spoiler: si eres de los que aprecia la buena comida, aquí vas a disfrutar.

El hotel en sí está en una ubicación excelente: en Calle Sancho y Gil, 4, así que no hay excusas para perdérselo. Claro, el edificio necesita un poco de remozado, pero eso no le quita su encanto. Las habitaciones son algo justas en tamaño y muebles, y, sí, la ventana da a un callejón de un metro de ancho, pero al menos la cama era cómoda. Los baños, por otro lado, están bastante bien. Y el desayuno… un poco especial, diría yo. No es que tuviera un buffet enorme, pero al menos cumple. Eso sí, te aviso: no le hagas caso al navegador para acceder en coche, podrías darte un buen paseo rodeando el lugar.

Por cierto, en nuestra experiencia allí, el servicio fue un pelín lento. La comida para grupos llegó algo tarde, prácticamente no nos dio tiempo ni a disfrutar del café que estaba incluido, lo cual fue un poco frustrante. Pero, la comida en general fue bastante sabrosa. Menos mal que los platos como las ensaladas con gulas y gambas, además de la dorada estaban realmente buenos. En esta región, el ternasco al barro es casi un imprescindible, aunque un par de veces nos sorprendió que las raciones fueran un pelín escasas para el precio que pagamos.

En cuanto a la decoración de las habitaciones, no hay demasiado que contar. Eran bastante sencillas y funcionales, no te esperes grandes lujos ni nada por el estilo. La verdad es que mantenían un aire acogedor, pero la falta de perspectiva en las ventanas le restaba un poco de luz y amplitud. Aun así, creo que cumple su función, ideal para descansar después de un día de aventuras en ese encantador pueblo. Así que, aunque hay detalles que mejorar, la experiencia en el Mesón de la Dolores y en el hotel fue, en general, bastante buena. ¡Definitivamente vale la pena una visita!

Qué leyenda está asociada con el Mesón de la Dolores

Claro, vamos a seguir hablando sobre la experiencia en el Mesón de la Dolores. Si te pasas por Calatayud, este es un lugar que no puedes dejar pasar. La primera vez que entramos, quedamos alucinados con el encanto del sitio. Es un lugar precioso, lleno de historia y buena vibra. La comida, ¡madre mía! Probamos las migas y el ternasco, y la verdad es que no hay palabras para describir lo ricas que estaban. En serio, una delicia total y la relación calidad-precio es inmejorable. El personal fue súper amable, lo que siempre mejora la experiencia, ¿verdad?

La primera noche nos juntamos con unos amigos para cenar allí y, creo que puedo decir sin dudar, que el cordero estaba exquisito. No sé si es la cocina o el ambiente, pero es un lugar al que definitivamente volveremos. Y no solo por la comida, sino también porque el sitio es muy tranquilo, ideal para relajarse por la noche después de un día explorando.

Ahora, hablemos un poco de la hospedaría. Tiene mucha tradición y conserva su espíritu original, aunque quizás habría que modernizar algunas cosillas. Las ventanas, por ejemplo, podrían ser mejor aisladas; se escuchaba todo. Nos tocó una habitación con dos camas pequeñas, pero estaba bien para una noche. El desayuno estuvo bien y creo que es justo lo que necesitas para continuar con tu aventura por la zona. Para una noche, ¡vale la pena solo por la historia de la casa!

Y no se puede dejar de mencionar el museo que hay dentro del mismo recinto. Si eres de los que disfrutan de lo antiguo, te va a encantar. El lugar es casi como un museo por sí mismo, decorado con muebles antiguos por todas partes. La ubicación es genial y el trato del personal es un plus que hay que destacar. Aunque, eso sí, en las habitaciones que dan a la corrala se escucha un poco más ruido, ya que hay una cafetería justo abajo. Pero supongo que es parte del encanto del lugar.

Por cierto, si te preguntas qué leyenda está asociada con el Mesón de la Dolores, se dice que el lugar tiene una conexión con la famosa figura de Dolores, un símbolo de la cultura y tradiciones de Aragón. La historia cuenta que era una mujer muy querida por su valentía y su carácter. Así que, entre platos ricos y un aire histórico, cada rincón de este mesón tiene algo que contar. ¡Definitivamente lo recomiendo!

Cuál es la historia de La Dolores

Y ahí estábamos, mis amigas y yo, listas para disfrutar de una cena en el Mesón de la Dolores. Tenía claro que este lugar era conocido por sus estupendos desayunos a solo 7€, así que teníamos expectativas. La verdad es que salimos encantadas de nuestra primera visita, pues los platos estaban llenos de sabor y buena calidad. El personal, muy amable, nos trató con cariño y eso siempre suma, ¿verdad? Pero, como siempre, la segunda vuelta suele ser la que hace la diferencia.

En nuestra segunda visita, llegamos las primeras, todo un acierto para evitar las aglomeraciones. La atención inicialmente fue correcta, pero lamentablemente, la carta y el menú de domingo son bastante escasos. Cuando al fin llegaron nuestros platos, notamos que algunas cosas estaban un poquito tibias, como si hubieran pasado por el microondas. Las migas y alcachofas… bueno, digamos que no tenían nada del otro mundo. Las carnes estaban tiernas, pero las salsas parecían un poco industriales, y eso le quitó un poco de glamour a la experiencia. Lo que se salvó fueron los postres, el flan y la piña estaban bien ricos. El vino de la casa, un tinto de garnacha y tempranillo, se quedó en la mesa sin mucho ecos, como un notición que no termina de cuajar.

Además, con el local lleno, se notó que había una pausa entre los platos, lo que resultó un pelín frustrante. Y los camareros… bueno, salvo uno que hizo un esfuerzo, la mayoría parecían tener un día gris, con caras de pocos amigos. Vamos, que podrían darle un poco más de alegría a sus atuendos típicos y a la atención, que eso siempre hace la diferencia. Aun así, el local es bonito, así que en ese aspecto no hay queja.

Ahora, volviendo a la cuestión de la historia de La Dolores, este emblemático mesón tiene un aire tradicional que te envuelve. Aunque no se trata solo de un restaurante, sino de una mezcla de cultura y sabor. Su esencia ha permanecido a lo largo de los años, ofreciendo un menú que refleja la rica gastronomía española. Así que sí, puede ser que por el precio que pagas, encuentres opciones mejores, pero el encanto del lugar y su historia le dan un toque especial. ¡Definitivamente una experiencia que hay que vivir, aunque sea para un desayuno que te llene de energía!

Qué puntos de interés hay cerca de la Hospedería

Ya te dije que el Mesón de la Dolores tiene un encanto muy especial. Imagínate estar en el centro de Calatayud, rodeado de historia y con un ambiente que te hace sentir como en casa. La atención es simplemente maravillosa. Desde que llegamos, el personal de la recepción y el de la cafetería se portaron fenomenal, siempre con una sonrisa y dispuestos a ayudarte. Nosotros estuvimos en la suite 202; ¡vaya espacio tan acogedor! Y ni hablar del desayuno, que era un festín en sí mismo. Todo un lujo empezar el día con opciones tan variadas.

Hablando de la comida, si tienes la oportunidad de visitar el restaurante, ¡no te lo pierdas! Esa vez que fuimos, probamos un asado que había sido campeón en un concurso y, sinceramente, no habíamos probado algo igual en la vida. La calidad de los platos es top, y el servicio, pues eso, un 10. Es perfecto para ir con amigos o familia, ya que el ambiente es super agradable y la ubicación no puede ser mejor.

Aunque, hay que decirlo, nuestra experiencia de Nochevieja no fue perfecta. La señora de la recepción al principio estaba un poco déspota (aunque luego se calmó), y eso no es lo que esperas al llegar. Las habitaciones estaban bastante bien y limpias, pero siempre hay algún que otro detalle. Por ejemplo, un escalón en la puerta de la habitación que parecía un poco raro y un radiador que no calentaba nada. Y la cena de Nochevieja estuvo bien, pero no tener televisión en el salón para las campanadas fue un gran fallo. Al final, la fiesta se sintió un poco desorganizada, y la “recena” no fue lo que esperábamos… ¡tortilla fría y seca es solo un “mesón” más!

Pero volviendo a lo bueno, hay que pensar en todo lo que hay cerca de la hospedería. Calatayud está lleno de sorpresas, así que si decides salir a explorar, no te faltarán aspectos interesantes. Puedes visitar la Iglesia de San Pedro de los Francos o el Castillo de Calatayud. Y ya que estás por la zona, date un paseo por el casco antiguo. Hay magia en cada rincón. Así que ya sabes, si decides ir a Calatayud, ¡el Mesón de la Dolores es un excelente punto de partida!

Qué tipo de desayuno se ofrece en el hotel

Y mira, hablando del Mesón de la Dolores, no puedo dejar de mencionar lo bonito que es. El lugar tiene un encanto especial, con sus paredes de adobe, los techos de madera y esos colores vivos que te transportan a otra época. Pero bueno, no todo es perfecto. El restaurante, donde decidí comer, me dejó un poco decepcionado. Reservé para el domingo 16 y me pedí unos garbanzos al estilo bilbilitano por 13.50. Cuando llegaron, eran garbanzos simplemente, ¡nada más! Me esperaba un buen plato de comida, y sinceramente, fue un poco caro para lo que ofrecían.

Si tienes la oportunidad de ir, te recomendaría pedir el menú. Comer a la carta allí se siente como entrar a un juego donde las reglas no están a tu favor. La relación calidad-precio es bastante mediocre. Aún así, el servicio fue un punto a favor; el personal es amable y atento, lo cual siempre hace que la experiencia sea más agradable. Aunque la ubicación del mesón es igualmente genial, tan céntrica y accesible, que te permite disfrutar del ambiente de Calatayud sin problemas.

Ahora, si hablamos de las habitaciones, son limpias y completas. Para un mesón que tiene tanto carácter, esto fue un detalle que aprecié. También tienes la opción de disfrutar de un almuerzo buffet si prefieres algo más variado, aunque limitan un poco la cantidad. Pero en serio, si estás allí, no te pierdas el ternasco. Ese sí que es espectacular. ¡Es parte de la esencia de la gastronomía aragonesa!

Y por cierto, si te preocupa el desayuno, aquí ofrecen un montón de opciones. Te puedes encontrar con algo de pan recién horneado, embutidos locales y fruta fresca. Es un desayuno sencillo pero con un toque auténtico, ideal para empezar el día con energía antes de explorar los alrededores llenos de historia. Así que ya sabes, si pasas por Calatayud, haz una parada en el Mesón de la Dolores y disfruta de todo lo que ofrece. ¡No te arrepentirás!

El hotel tiene algún espacio al aire libre para los huéspedes

Y así, después de un buen día explorando Calatayud, regresar al Mesón de la Dolores es como un abrazo reconfortante. La ubicación es ideal, en plena Calle Sancho y Gil, lo que te permite moverte con facilidad y disfrutar de todo lo que la ciudad tiene para ofrecer. Las habitaciones son sencillas, pero están súper limpias y cómodas. Eso sí, hay que mencionar que el servicio es de 10. Siempre hay alguien dispuesto a ayudarte, ya sea en la recepción o en el restaurante. Truco: ¡no te pierdas el desayuno! Te va a encantar, es súper rico y te da la energía necesaria para tus aventuras.

Por otro lado, hay un pequeño detalle que, honestamente, no se le puede pasar por alto. La cocina del restaurante, al que le falto un poco de amor por la gastronomía aragonesa. Sería increíble disfrutar de platos típicos como pollo al chilindrón o unas migas bien hechas. Un menú del día que brinde un sabor auténtico de la región haría que el hotel brillara aún más. Es una pena que no se azote más por estas delicias locales, porque la comida que ofrecen es buena, pero podría ser espectacular.

Además, si vienes en grupo, la experiencia se torna aún más entretenida. Hemos pasado un rato genial entre amigos, disfrutando de la comida y compartiendo risas. Las habitaciones son cómodas y el ambiente es muy tranquilo, ideal para relajarse después de un día ajetreado. Y si te gusta explorar, no te olvides de visitar el museo que está cerca, porque de verdad está muy interesante.

Y para quienes se preguntan si el hotel tiene algún espacio al aire libre, aquí está la info: no hay grandes jardines ni terrazas, pero eso no quita que puedas disfrutar de un ambiente relajado. Así que, aunque el espacio exterior no sea vasto, las zonas comunes son acogedoras y perfectas para disfrutar de una buena charla después de un día de turismo.

Fotografías Mesón de la Dolores

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