
Sant Marçal del Montseny no es solo un simple hotel; es una experiencia de calma y belleza en un antiguo monasterio con más de nueve siglos de historia. Situado en el corazón del Montseny, este acogedor hotel de 2 estrellas está diseñado para que te desconectes y disfrutes de la autenticidad del entorno. Con 10 habitaciones equipadas con todo lo que necesitas, como TV de pantalla plana y zona de estar, te sentirás como en casa en este rincón privilegiado de la provincia de Barcelona.
Además de su encanto histórico, Sant Marçal te ofrece comodidades modernas como piscina de temporada al aire libre, jardín, y un salón de uso común donde puedes relajarte después de un día de exploración. Con parking privado gratis y un restaurante que sirve platos locales, aquí tendrás todo lo que necesitas a tu alcance. Y no olvides las impresionantes vistas a la montaña desde la terraza, perfectas para disfrutar de un café mientras planeas tu aventura al Parque Natural del Montseny, que está a solo unos kilómetros. ¡No te quedes sin disfrutarlo!
Hotel Sant Marçal del Montseny
Mapa Ubicación Hotel Sant Marçal del Montseny
Qué tipo de alojamiento ofrece Sant Marçal del Montseny
¡Hola, amigos! Si están buscando un lugar especial para desconectar, les tengo que hablar del Hotel Sant Marçal del Montseny. Se encuentra en el km 28 de la Ctra BV-5114, en San Celoni, Barcelona. Este hotel de 2 estrellas es perfecto para una escapada en pareja, con amigos, o incluso en familia. ¡Nosotros fuimos dos parejas con un niño pequeño y la experiencia fue genial!
Desde que llegamos, nos trataron de maravilla. El personal fue súper atento y cariñoso, especialmente Ana, que tuvo tanta paciencia con el niño. Las habitaciones son cómodas y limpias, y tienen unas vistas que enamoran. Hablando de cosas ricas, la comida… ¡madre mía! Todo lo que probamos estaba delicioso. Pasamos un fin de semana increíble, disfrutando de cada momento en este entorno de ensueño. La piscina y la salita de estar con futbolín fueron un gran plus para relajarnos y divertirnos.
Claro, no todo fue perfecto. Hubo un par de reseñas sobre la comida que la pintan de una manera que no le hace justicia. Sí, algunos platos pueden resultar un poco caros y, en ocasiones, escasos. Y aunque hay quienes dicen que el vino no es el mejor, nosotros conseguimos disfrutar bastante de la comida. Si tienen coche, lo mejor es moverse un poco para encontrar algo más acorde a lo que buscan en términos de calidad y precio. Pero, honestamente, lo que importa aquí es la experiencia general.
¿Y qué tipo de alojamiento ofrece el Hotel Sant Marçal del Montseny? Basicamente, tienen habitaciones cómodas y tranquilas, ideales para parejas y grupos, y opciones de comida tanto en menú como a la carta. Así que si lo que buscan es relajarse y disfrutar de la naturaleza, este lugar les va a encantar. ¡Altamente recomendado para una escapada memorable!
Cuál es la historia detrás del antiguo monasterio que alberga el hotel
Ya te conté que el Hotel Sant Marçal del Montseny es un lugar con su propio encanto. Si estás buscando un sitio para desconectar del ruido de la ciudad, este es el lugar perfecto. Imagínate paseando por los hermosos paisajes del Montseny y sintiendo cómo la tranquilidad y la buena energía te envuelven. Te prometo que aquí recargarás fuerzas, todo tiene ese aire de paz que te invita a relajarte. Ideal para unas vacaciones en pareja o un viaje en grupo con amigos, donde puedas disfrutar de buena compañía y hermosos alrededores.
Hablando de las habitaciones, son muy acogedoras. Las que probé estaban limpias y cálidas, exactas para descansar después de un día lleno de actividades. Aunque, en cuanto al servicio, hay que tener en cuenta que las experiencias pueden variar. Algunos han tenido problemas al llegar, como que no había nadie para recibirlos a altas horas de la noche, lo cual puede ser un poco frustrante, especialmente si vienes cansado de una ruta en bici. ¡Es un detalle que deberían mejorar!
Y no puedo dejar de mencionar el ambiente del lugar. Es verdaderamente idílico, casi te transporta a siglos pasados. La comida está en la media, está bien para el precio que pagas, pero sí, podría ser un poco más rápida, especialmente con grupos grandes. Eso sí, el desayuno es otro rollo; un buen embutido y pan tostado con tomate son el combo perfecto para empezar el día con energía.
Respecto al dueño, hay opiniones divididas. Algunos dicen que puede ser un poco borde, pero yo no lo vi así; me pareció una persona educada y correcta. Las chicas que trabajan allí son un encanto, muy atentas. Por el momento, personalidades aparte, yo repetiría, entre el lugar y la experiencia compensa.
Por cierto, si te preguntas sobre la historia detrás del antiguo monasterio que alberga el hotel, es fascinante. Este edificio tiene sus raíces en un monasterio que perteneció a una comunidad cartuja que fue fundada en el siglo XV. Aunque ha sido renovado a lo largo de los años, la esencia de su historia sigue presente. Así que no solo te alojas en un hotel, sino también en un espacio que tiene siglos de historia detrás. ¡No es algo que se encuentra en cualquier lugar!
Cuántas habitaciones tiene el hotel y qué comodidades ofrecen
Y bueno, ya que hablamos del Hotel Sant Marçal del Montseny, tengo que contarles que nuestra experiencia no fue precisamente la mejor. Tuvimos que cambiar de habitación porque, les juro, la primera estaba justo encima de la nevera de vinos y su ruidosa turbina. Imaginaos, ¡no podíamos dormir! La otra habitación era más pequeña, pero al menos estaba más tranquila. Aunque lo que realmente nos dejó una mala impresión fue la actitud del dueño, que ni siquiera se molestó en disculparse. En lugar de eso, decidió mandar a su empleado a hablar con nosotros. Muy raro, ¿no? Nunca lo había visto en ningún hotel y he viajado un montón. La falta de atención al cliente fue un gran 'no' para nosotros, así que, al final, optamos por acortar nuestra estancia. Una verdadera pena, porque el lugar tiene su encanto, ¡pero eso no es suficiente!
Por otro lado, hicimos una estancia con un grupo de amigos y la verdad es que, aunque nos encantó el entorno rural y auténtico del hotel, la atención fue otra historia. Cuando llegamos, el dueño nos recibió de manera fría, y aunque nos esforzamos por hablar en castellano, parecía un poco incómodo. ¡Qué lástima, porque el lugar tiene mucho potencial! Pero lo que sí vale la pena es el desayuno: realmente traen un montón de comida de calidad a un buen precio. El segundo día la cosa mejoró y el servicio fue más amable, pero me habría gustado tener una bienvenida más cálida, sobre todo porque algunos de nosotros hablaron en castellano con mucho esfuerzo.
El restaurante, aunque tiene unas vistas espectaculares a la montaña, no cumplió nuestras expectativas. Tardaron muchísimo en servirnos, y lo que es peor, ¡nos faltó un aperitivo! Al menos unas olivas hubiera estado bien. En nuestra primera visita hace seis años, la comida fue genial, así que esta vez fue un poco decepcionante. Parece que les hace falta un poco más de personal profesional que les ayude a igualar el nivel de servicio que tenían antes. Claro, porque, a pesar de las desavenencias, la ubicación del hotel sigue siendo de 10; está en medio de la naturaleza, lo que es ideal para desconectar.
Y sobre las habitaciones, según me parece, deben tener una buena cantidad de ellas, pero en general, no son muy grandes. Ofrecen comodidades básicas, pero si lo que buscas es un servicio más cercano y una atención al detalle, aquí te quedarás un poco corto. En fin, si decides ir, quizás puedas tener una experiencia diferente, pero ¡yo ya estoy considerando otras opciones!
Qué tipo de ambiente se puede esperar en Sant Marçal del Montseny
Y bueno, si hablamos del Hotel Sant Marçal del Montseny, hay que mencionar que la ubicación es realmente espectacular. Está metido en la naturaleza, rodeado de un paisaje impresionante que te hace sentir como en un cuento. La noche que llegamos, entre la oscuridad y el silencio, hasta nos costó encontrar la entrada; le dimos un toque de aventura al usar las linternas del móvil. Al llegar, te topas con un edificio de piedra histórico junto a la ermita de Sant Marçal, que le da un encanto especial.
Las habitaciones son algo pequeñas, pero eso no importa mucho cuando el lugar es tan acogedor. La nuestra era cálida y cómoda, y aunque había detalles que pulir, como el baño que tenía un ligero aroma a desagüe y la calefacción que parecía tener vida propia haciendo ruido, esos pequeños inconvenientes no arruinaron nuestra escapada. Además, el desayuno fue una grata sorpresa; disfrutamos de embutidos locales y zumo de naranja natural que nos cargó las pilas para el día.
Ahora bien, no todo fue perfecto. El servicio del personal podría mejorar un poco, ya que en general parecían un poco desatentos. Pero, hay que decir que las empleadas que nos atendieron fueron muy amables, lo cual se agradece. Eso sí, hay quienes han pasado por allí y se han sentido decepcionados, sobre todo aquellos que regresaron tras unas visitas anteriores. Parece que el hotel no se ha mantenido en las mejores condiciones y, lamentablemente, eso juega un papel crucial en la experiencia.
Entonces, ¿qué tipo de ambiente se puede esperar en el Sant Marçal del Montseny? Podríamos decir que es un lugar que busca ser un refugio para desconectar y disfrutar de la naturaleza, aunque con algunos peros. Si bien el entorno es hermoso y tranquilo, hay detalles que podrían hacer que tu estancia sea mejor. La mayoría de los huéspedes parecen coincidir en que el paisaje es ideal para parejas o grupos que buscan relajarse, pero sería bueno tener en cuenta la atención y el mantenimiento del hotel antes de planear tu visita. ¡Te dejará un sabor agridulce, pero siempre queda el recuerdo de las vistas!
El hotel tiene alguna piscina o área al aire libre
Y hablando de la comida, ¡tienes que probar lo que ofrecen en el restaurante del Hotel Sant Marçal! Hicimos una parada para comer durante nuestro viaje y el lugar es realmente precioso y tranquilo. La mejor parte es que pudimos llevar a nuestro perro, así que si te preocupa dejarlo en casa, no hay problema. Decidimos comer en el balcón y disfrutar del aire fresco. La verdad es que me encantó el carpaccio de tomate y mozzarella aderezado con vinagre de Módena; ¡estaba riquísimo! De segundo, me lanzé a las faves a la catalana, que estaban en su punto. Y, por supuesto, no podía irme sin probar la crema catalana, ¡espectacular!
Aunque, no te voy a mentir, las opiniones sobre la comida no son siempre unánimes. Algunos han comentado que la ensalada catalana que ofrecen tiene más lechuga y zanahoria de lo que desearías, y que el huevo cocido estaba un poco... verde. Pero depende del día y la elección, la relación calidad-precio del menú diario parece un punto a favor, sobre todo si buscas platos típicos de la cocina catalana. Así que, si decides aventurarte por allí, ¡puedes que tengas una experiencia gourmet fantástica!
Ahora, en cuanto al ambiente, es cierto que al principio el trato del personal se siente un poco frío y seco, pero eso cambia a medida que hablas con ellos. La chica que nos atendió era un amor, muy simpática y atenta. El dueño puede parecer un poco más serio, pero realmente se preocupó de que todo estuviera bien cuando le señalamos que la calefacción en nuestra habitación no estaba funcionando al llegar. Imagínate, después de un día de senderismo, ¡una buena ducha caliente es exactamente lo que necesitas! Al final, quedó todo solucionado y volvimos a una habitación cálida después de cenar.
En cuanto a la desconexión que buscas, es un sitio ideal. Lo único es que no hay cobertura dentro del hotel, así que tendrás que salir a la carretera si quieres hacer alguna llamada. Pero, créeme, valdrá la pena. Poder disfrutar de un fin de semana en un lugar con tanta paz y naturaleza es un lujo que no encuentras en todas partes. Y sí, te va a encantar que no hay piscina ni áreas al aire libre específicas, pero la belleza del entorno natural lo compensa por completo. Si quieres desconectar de la rutina, este es el lugar. ¡Nosotros sin duda volveremos!
Se dispone de aparcamiento en el hotel y es gratuito
Y hablando de la experiencia que tuvimos en el Hotel Sant Marçal del Montseny, la verdad es que el lugar tiene un encanto especial. La ambientación es como estar en un monasterio o castillo, realmente único. Te pones a pasear por los alrededores y sientes que estás en un cuento. Aunque, bueno, el servicio dejó un poco que desear. Comimos allí y, aunque el primer plato estaba muy bueno, el segundo llegó tarde y parecía que no era lo que esperábamos. Además, la espera para pedir una cerveza fue eterna. Si estás con amigos, eso puede ser un poco frustrante, ¿verdad?
Sin embargo, al visitar este hotel, hay que destacar lo bien cuidados que están los espacios. La habitación estaba limpia y bien ambientada, lo que le da un toque especial a la experiencia. A pesar de los altibajos en el servicio, hay que recordar que el entorno es precioso: un lugar ideal para descansar después de una ruta. Si estás pensando en hacer una escapada, puedes disfrutar de un buen desayuno antes de salir a explorar el Montseny.
Ahora, respecto al aparcamiento, sí, aquí está bien la cosa: el hotel dispone de aparcamiento gratuito. ¡Así que no te preocupes por eso! Puedes dejar el coche y dedicarte a disfrutar de la ruta y del paisaje sin complicaciones. Aunque hay detalles que mejorar en el servicio, la experiencia global y el entorno hacen que sea un lugar muy recomendable. Si decides ir, ¡seguro que no te arrepentirás!
Qué tipo de comida se sirve en el restaurante del hotel
El Hotel Sant Marçal del Montseny es un sitio que, sinceramente, tiene su encanto, aunque me duele decir que no todo es perfecto. Este lugar está exento de ruido y estrés, ideal si buscas un escape del bullicio urbano. Pero justo cuando te acomodan en la mesa del restaurante, la cosa se complica. La atención fue un poco seca y descoordinada, vi a más de un grupo levantarse de sus sillas después de esperar sin que nadie se acercara. ¡Ouch! Y no quiero ni entrar en detalles de mis guisantes que, no sólo no sabían a nada, sino que venían con un fuerte aroma a pollo quemado. ¿En serio?
Lo que me llamó la atención es que el lugar tiene un potencial impresionante. Está rodeado de naturaleza, y si alguien busca desconectar, este es su lugar. Eso sí, prepárate porque aquí no hay cobertura, así que podrás librarte de avisos, mensajes y esas distracciones que a veces nos complican el día a día. Imagínate: paz total. Aunque el próximo viaje mejor elige un día entre semana, ¡el cortacésped no para de funcionar y el ruido es un poco molesto para quienes buscan relajación!
En cuanto a la comida, aunque el menú no fue un triunfo total, había opciones que se dejaban querer, como la butifarra que pedí, aunque era un poco pequeña y venía acompañada de lo que parecía un intento de escalivada con verduras escasas. El precio del menú estaba alrededor de 15 euros, así que no se puede pedir toooodo en esta vida, ¿no? Al final, la calidad de los platos podría ser mejor, pero es una tristeza porque la comida podría ser buena si tan solo el servicio fuera más ágil y amable. Teniendo en cuenta que el lugar es tan bonito, me gustaría ver mejoras. En resumen, para la pregunta, el restaurante ofrece un menú bastante interesante con comida típica catalana, pero... ¡ay, el servicio! Eso sí que necesita unos ajustes serios.
Cómo se puede disfrutar de las vistas a la montaña en el hotel
Y bueno, después de todo lo que te he contado, tengo que decir que la ubicación del Hotel Sant Marçal del Montseny es realmente top si eres amante del trekking. Está a solo unos pasos del sendero que lleva a Matagalls, y a unos 7 kilómetros de Santa Fe, que es un punto de partida genial para muchas rutas de senderismo. ¡Es perfecto para desconectar y respirar aire puro! La verdad es que puedes salir a caminar y volver a relajarte en el hotel sin estrés alguno.
En cuanto al ambiente, el hotel tiene un toque rústico que le da un encanto especial. Las habitaciones son acogedoras y están bien decoradas, aunque te soy sincero, el baño de la nuestra podía necesitar una puesta a punto… parecía que hubiese estado en una serie de hace años, ya sabes, esas que ves en “Cuéntame”. Pero bueno, eso sí, el agua caliente a ratos funcionaba a oleadas, así que esto es algo que puede mejorar.
Ahora, hablemos un poco de la restauración. El desayuno estuvo bastante bien, tanto en cantidad como en calidad, aunque la cena fue un pelín más básica de lo que esperaba. Por 15€ (sin bebidas), no puedo quejarme del sabor, pero la impresión era más de menú de 11-12€. Y la actitud del personal… bueno, eso dejó un poco que desear, la verdad. A veces se les notaba que no estaban muy animados, lo cual puede afectar un poco la experiencia de la estancia.
Y ya para cerrar, si quieres disfrutar de las vistas a la montaña desde el hotel, la buena noticia es que hay zonas comunes donde puedes sentarte a contemplar el paisaje. Además, cuando subes por el sendero, las vistas se vuelven aún más impresionantes. No hay nada como después de una buena caminata, disfrutar de un atardecer montañés y tomarte un café caliente con esas vistas de fondo. Eso sí que es un planazo para disfrutar del Montseny al máximo. ¡Así que merece la pena cualquier detalle que te moleste al final del día!
Está Sant Marçal del Montseny ubicado cerca de alguna atracción turística
¡Qué buen rollo recordar el Hotel Sant Marçal del Montseny! Es uno de esos lugares que te dejan una huella en el corazón. La conexión con la naturaleza es brutal; aquí no solo estás en medio del bosque, sino que tienes unas vistas espectaculares del Montseny. Si lo tuyo son las rutas por la montaña, este es, sin duda, un punto de partida genial. En mi última visita, nos despertamos rodeados de árboles y el canto de los pájaros, ¡una maravilla para desconectar del estrés!
La comida en el hotel tiene su encanto. A pesar de que el menú es un poco escaso y sencillo —con opciones limitadas a carne a la brasa como plato principal—, la relación calidad-precio es bastante justa. Cocinan rico y, si puedes, no te pierdas la cerveza típica del lugar o el postre de Mel y Mato. Sin embargo, debo ser honesto: el servicio podría ser mejor. Hubo algunos despistes y confusiones durante nuestra cena, lo que hizo que la experiencia fuera un poquito menos placentera. La atención no fue la mejor, pero no todo fue malo.
Y sí, ya se sabe que hay detalles que tal vez no son los más ideales. La WiFi en las habitaciones es inexistente, y la TV es tan pequeña que parece un juguete. La bañera también es más bien reducida. Pero, ¡hey! Si lo que buscas es disfrutar de la naturaleza y un ambiente relajado, a veces se puede pasar por alto. El trato del propietario puede ser un poco brusco, así que mejor ve con la mente abierta y disfruta de lo que realmente importa aquí: la tranquilidad y la historia del monasterio que ahora alberga al hotel.
En cuanto a atracciones turísticas, el Hotel Sant Marçal está bien ubicado para quienes quieren explorar la zona. Desde aquí, puedes acercarte a Matagalls y al famoso Turó del Home. Así que ya sabes, si vas en busca de rutas, este lugar te deja a un paso de esos destinos. Imagínate terminar una jornada de senderismo y luego relajarte junto a la chimenea con una copa de vino, ¡el plan perfecto! Volver a este lugar no es solo deseable, literalmente lo repetiría pronto.
Qué características hacen que este hotel sea ideal para desconectar y relajarse
Y ya que estamos hablando de escapadas, no puedo dejar de mencionar el Hotel Sant Marçal del Montseny. Este lugar tiene un rollo especial, ¿sabes? Está situado en un privilegiado monasterio románico del siglo XI, de la orden benedictina, así que ya te imaginas la magia del sitio. Si lo que buscas es desconectar del bullicio, aquí tienes un paraíso rodeado de verde, donde el único sonido que escucharás es el de la naturaleza. No sé tú, pero a mí eso me suena a planazo.
Además, la atención que recibes allí es de 10/10. El equipo del hotel realmente se esfuerza para que te sientas como en casa, y eso se agradece muchísimo. Desde el momento en que llegas, sientes que están ahí para ti. La cocina también es un punto fuerte, con platos elaborados de manera excepcional que hacen que cada comida sea una experiencia. Ya sea que vayas en grupo o en familia, seguro disfrutarás de unas veladas increíbles.
Las habitaciones son súper cómodas, ideal para relajarte después de un día de exploración. Todo el hotel tiene ese toque acogedor que invita a dejar las preocupaciones en la puerta, y es difícil no sentirse de lo más bien en ese entorno tan bonito.
Entonces, ¿qué características hacen que el Hotel Sant Marçal sea ideal para desconectar y relajarse? Pues, para empezar, su ubicación en un entorno natural impresionante te obliga a olvidarte de la rutina y simplemente disfrutar. La historia del lugar, sumada a la atención personalizada de su equipo y esa cocina excepcional hacen que cualquier stres se disuelva en el aire. Así que, si estás buscando un lugar donde dejar el mundo atrás por un ratito, este es el sitio perfecto.








