
Si estás buscando un lugar con buen rollo para despejarte, el Hotel Gil en Montanejos es una opción que no puedes dejar pasar. Este encantador hotel de 2 estrellas, ubicado en Avda. Fuente Baños, 28, cuenta con 34 habitaciones dobles que te ofrecen vistas espectaculares, ya sea al río Mijares o a la montaña. Con aire acondicionado, calefacción, wifi gratis y tv en cada habitación, te sentirás como en casa mientras disfrutas de los atractivos de la zona.
Además, la ubicación es perfecta: a solo 650 metros de las Aguas Termales y muy cerca del famoso Balneario de Montanejos. Este hotel, totalmente remodelado y con un ambiente familiar, te ofrece esa mezcla ideal de relajación y aventura. Puedes aprovechar para explorar los deportes de aventura, disfrutar de la buena gastronomía local, o simplemente dejarte llevar en un entorno natural impresionante. No olvides echar un vistazo a las ofertas en Tripadvisor, donde podrás encontrar tarifas reembolsables y detalles para tu reserva. ¡Te va a encantar!
Hotel Gil
Mapa Ubicación Hotel Gil
Dónde está ubicado el Hotel Gil
¡Hola, amigos! Hoy les quiero contar sobre nuestra experiencia en el Hotel Gil en Montanejos, Castellón. Fuimos a comer ahí el pasado domingo 13 de abril, y decidimos probar su famoso Asador. Pedimos tres platos de conejo a la brasa y uno de chuletas de cordero, además de una ensalada. La verdad, el conejo nos dejó un poco desconcertados porque parecía hecho en salmuera y tenía un sabor extraño. No sé, quizás no era el mejor día para el menú. Si les interesa saber más, ¡pueden consultar otras reseñas en Tripadvisor!
Primero que todo, déjenme decirles que el lugar tiene unas vistas espectaculares, pero hay que tener en cuenta que está un poco alejado del pueblo más cercano. Además, en mi habitación no limpiaron bien el baño y me encontré con manchas que no deberían estar ahí. La habitación también era pequeña, así que, si tengo que ser sincero, no sé si volvería. Quizás mejor me hospede en uno de los otros dos hoteles que hay al lado. Hablando de estrellas, creo que dos es justo lo que le daría a mi experiencia en general.
Pero no todo fue malo. El local tiene una terraza increíble para comer, que es muy agradable y limpia. Me gustó mucho la atención del personal, especialmente la de Rocío y José. Se esfuerzan por hacerte sentir como en casa, y la comida, que es toda a la brasa, es bastante buena. Siempre hay que mencionar esa media patata con allioli que es irresistible. De hecho, es un gran sitio para comer a buen precio, y la calidad está bien. ¡Volveremos!
A lo largo de nuestra estadía, desde la reserva hasta la recepción, todo fue genial. Patricia, quien nos atendió, fue súper amable y me ayudó con las dudas que tenía por teléfono. Además, nuestra habitación familiar era amplia y muy limpia, situada en un lugar muy céntrico cerca de Fuente de los Baños. Sin duda, ¡volveremos! La relación calidad-precio está más que bien.
Ahora, si te preguntas ¿dónde está ubicado el Hotel Gil? Pues está en Av. Fuente Baños, 28, 12448 Montanejos, Castellón. Así que ya sabes, si quieres un lugar donde comer a la brasa y disfrutar de buenas vistas, ¡este es un sitio para considerar!
Cuántas estrellas tiene el Hotel Gil
Y bueno, hablando del Hotel Gil, que no tiene demasiada suerte en cuanto a puntuaciones. La realidad es que la recepción es un poco una ruina, porque parece que nunca hay nadie. Así que, si estás pensando en preguntar algo, mejor prepara tus ganas de resolverlo por tu cuenta. Ah, y sobre la calefacción, ¡hombre! no se enciende hasta las 18:30. O sea, que si llegas antes, prepárate para aclimatarte como si estuvieras en una nevera. La limpieza de las habitaciones es bastante superficial, así que el que busque pulcritud extrema, que lo tenga en cuenta.
Una de las cosas que me sorprendió es el restaurante. Aunque el hotel tiene su propio sitio para comer, no te engañes, porque los precios son más de capital europea que de un hotel de dos estrellas. Pero, ¡espera! No todo está perdido. La comida es buena, en especial la carne a la brasa, que está para chuparse los dedos. Te sientas en la terraza con buenas vistas al río y a la montaña, y la atención del personal es bastante decente. ¡Perfecto para un día de relax! Además, puedes elegir las piezas de carne que prefieras. No sé a ti, pero eso me encanta, porque siempre es un rollo pedir por sorpresa.
Y si decides quedarte a dormir, hay una opción que incluye el desayuno, acceso a la fuente de los baños y una horita de balneario. La ubicación es buena, así que no tendrás problemas para encontrar lo que necesites, con supermercados y cafeterías cerca. Solo hay que estar un poco al tanto del aparcamiento, que puede ser un lío. Aunque me topé con una camarera poco amable una vez, el resto del equipo fue genial y muy atento.
Ah, por si te lo estabas preguntando, el Hotel Gil tiene 2 estrellas. Pero, con lo que te cuento, te harás una buena idea de lo que va. Al final, siempre hay que equilibrar lo bueno con lo no tan bueno. ¡No todo es perfecto, pero puede ser una experiencia divertida si no te lo tomas muy en serio!
Cuántas habitaciones ofrece el Hotel Gil
No sé si a ustedes les ha pasado, pero nuestra cena en el Hotel Gil fue un poco de montaña rusa. Pedimos para picar y platos principales. El pulpo a la brasa estaba bien, lo disfrutamos, aunque el entrecot que le tocó a mi marido venía con mucho nervio. Lo curioso fue que ningún plato traía guarnición, así que si querías un par de patatas al horno, mejor que estés dispuesto a pagar 2€ por cada media unidad. Vamos, que no creo que sea el mejor trato del mundo. Los postres estaban decentes, pero el servicio... un 3 en una escala del 1 al 10. Correcto, pero nada del otro mundo.
La comida en la terraza fue otra historia. Al llegar, no había sitio y tuvieron la amabilidad de habilitarnos un barril para que pudiéramos comer en él; esa parte estuvo genial porque ellos se adaptaron a nuestras necesidades. Sin embargo, lo que nos dejó un sabor agridulce fue que al llegar a casa nos dimos cuenta de que nos habían cobrado 8€ de más. ¡Resulta que en lugar de una botella de vino nos cobraron dos! Así que ya saben, mejor revisen el ticket antes de salir.
Luego, el almuerzo fue un espectáculo de ineficiencia, para no decir otra cosa. Esperamos 40 minutos en la mesa antes de que alguien viniera a tomar nota. Pasaban a nuestro lado diciendo que venían enseguida, pero se hicieron los desentendidos. Cuando al fin llegaron, después de otros 20 minutos, se olvidaron de la comanda. Así que, en total, más de una hora para almorzar. Al menos al irnos el camarero se disculpó, pero vaya... ¡habría que mejorar eso!
En general, nuestra estancia fue bastante buena, sobre todo porque fuimos a Montanejos para participar en una carrera de trail. Teníamos claro que no entraba el desayuno, pero como éramos un montón de corredores, podrían haber hecho un pequeño esfuerzo para ofrecer algo. El domingo comimos allí y, aunque la comida en sí estuvo bien, la atención y los pequeños detalles se veían un poco descuidados. Menos mal que las habitaciones estaban bien y las vistas son un gran plus. ¡Un buen precio por el lugar también!
Por cierto, si se preguntan cuántas habitaciones ofrece el Hotel Gil, cuentan con 24 habitaciones en total. Un buen número para un hotel de 2 estrellas, aunque yo diría que deben mejorar algunos aspectos para asegurar una experiencia más placentera.
Qué tipo de vistas se pueden disfrutar desde las habitaciones del hotel
Y no te olvides de la teraza impresionante del Hotel Gil. Es un lugar increíble para comer, con vistas al río que te dejan sin aliento. Las mesas están bien separadas, así que puedes disfrutar de tu comida con un poco de privacidad. La atención es de primera, especialmente gracias a Rocío y José, que se aseguran de que te sientas como en casa. Lo que más me flipó fueron los pinchos morunos y, aunque las costillas no me impresionaron tanto, todo lo demás que probé estaba de lujo. Eso sí, ten en cuenta que las porciones son por unidad, así que te toca hacer un poco de cálculo.
La limpieza y el cuidado del local son dignos de mencionar. Todo está muy aseado, lo que siempre es un extra cuando se viaja, ¿verdad? Además, la relación calidad-precio es más que razonable. Si estás buscando un lugar donde comer carne a la brasa espectacular, este es tu sitio. A mí me personalmente me encantó el flan de café. ¡Es simplemente insuperable! La atención también fue un punto fuerte gracias a camareras como Patricia, que es súper amable y atenta.
Y sobre las habitaciones, tienen lo que necesitas para unas buenas vacaciones. Son estándar, pero si te toca una con vistas a la montaña, ¡te vas a querer quedar ahí para siempre! El paisaje es espectacular, y la ubicación es genial para llegar a todas las actividades que tenías planificadas. El servicio de limpieza está a la altura, y el aire acondicionado y el balcón son cómodos toques adicionales que hacen la estancia aún mejor. Así que, si piensas pasar unos días por Montanejos, definitivamente el Hotel Gil es una opción a considerar. ¡No te vas a arrepentir!
Las habitaciones del Hotel Gil están equipadas con aire acondicionado
Oye, te voy a contar un poco más sobre el Hotel Gil porque, a pesar de todo lo que escuché, hay cosas que no están mal del todo, aunque no todo el mundo tenga la misma opinión. En pleno agosto, Montanejos se convierte en un auténtico caos, así que si piensas en ir en esa época, mejor olvídalo. Mi experiencia intentando reservar en el Restaurante Gil fue una auténtica prueba de paciencia. Llamé nueve veces y solo en la última me atendieron. La chica, Rocío, me explicó que a veces tienen tanto lío que no pueden contestar el teléfono. Un poco frustrante, ¿no? Conseguí una reserva a la 1:45, pero cuando llegué, ya estaba todo lleno y me sirvieron más tarde de lo esperado.
La comida estaba bastante buena, especialmente las ensaladas y las carnes a la brasa, aunque aquí viene lo sorprendente: ¡no te traen guarnición con la carne! Así que prepárate para pagar un extra si quieres un acompañante. Eso sí, en general la relación calidad-precio es más que aceptable. El problema estaba en la atención, que realmente dejaba bastante que desear.
Cenamos en la terraza del asador del hotel, y déjame decirte que las vistas son espectaculares. Imagínate, comiendo al aire libre con todo iluminado por la noche, ¡un espectáculo! La calidad de la carne realmente destaca y los entrantes eran impresionantes. La limpieza era rigurosa y el personal se disculpó por el retraso; incluso, el trato fue familiar, lo que le daba un toque más acogedor. Si estás de paso por Montanejos, la cena aquí es una experiencia que no deberías perderte.
Ahora, si hablamos de las habitaciones, pues la verdad es que el Hotel Gil es un hotel de 2 estrellas que podría usar un par de mejoras. La recepcionista a veces está más concentrada en sus otros deberes, y la atención puede ser un poco lenta. Respecto al aire acondicionado, no se menciona en las reseñas, lo que me lleva a pensar que no hay uno en la habitación. Así que si el clima se pone caluroso, puede que no estés muy cómodo. En resumen, aunque tiene sus cosas buenas, también hay bastantes aspectos a tener en cuenta si decides quedarte aquí. ¡Ya verás!
El wifi es gratuito en el Hotel Gil
¡Y hablando de experiencias un poco locas, la otra noche en la brasería del Hotel Gil fue un verdadero espectáculo! Fuimos a cenar y, aunque la comida salió regulera, lo que realmente nos sorprendió fue el tema de los precios. Les pedimos un poco más de pan y, entre risas, repetimos la orden de tomate rallado, sólo para enterarnos al final de que pagamos 9 euros por 10 llescas de pan baguette y cuatro cucharadas de tomate. ¡¿En serio?! Para eso, podría haber hecho una compra masiva de pan en el supermercado. ¡Abusan un poco de los turistas, eh! Así que, si piensas ir a cenar, más vale que lleves un menú de supermercado en la cabeza para no volver a salir con los ojos como platos.
Con todo y eso, el restaurante tiene su encanto, sobre todo con su terraza con buenas vistas. Ideal para tomarte un café al atardecer, aunque nos tocó comer de menú, que a 12 euros sin bebida ni café, te deja un poco con ganas de más. Y, sí, el camarero era un crack, pero cometió el error de retirar platos antes de que termináramos, lo que nos dejó un poco confundidos. Una experiencia agridulce, la verdad.
En cuanto a las brasas que tienen, hay que estar listo para un poco de matemática, porque los precios son por unidad. Por ejemplo, una costilla vale 5 euros, pero si no calculas bien, podrías terminar con la cuenta más inflada que tu barriga después de una parrillada familiar. Es un sitio donde te puedes quedar con hambre, porque ya sabéis cómo es eso: te cobran hasta por los sobrecitos de kétchup. Aun así, es genial que ellos son de los pocos que abren cocina a las 15:30, lo que siempre ayuda cuando otros sitios han cerrado.
Y ya para terminar, si te estabas preguntando si el wifi es gratuito en el Hotel Gil, aquí va la respuesta: no hay información específica narrativa que confirme eso. Mejor que preguntes en recepción. Así que antes de hacer la maleta, asegúrate de tener todo claro y disfruta de tu estancia, ¡pero no olvides estar listo con las cuentas!
Está el Hotel Gil cerca de alguna atracción turística
La verdad es que la experiencia en el Hotel Gil dejó bastante que desear. Primero, llegamos y no había nadie en la recepción hasta las 20:00, así que nos tocó hacer la espera del siglo. Desde las 18:00 hasta las 20:00, ¡ni una sombra! Y como no hay un aviso ni nada, acabamos bastante frustrados, especialmente porque mis hijos se quedaron solos en la habitación y, si se cerraba la puerta, adiós a la posibilidad de volver a entrar. Menos mal que, al final, conseguimos hacer el check-in, pero con un servicio así, es muy difícil disfrutar de las vacaciones.
Y, ya que hablo de la habitación, menuda decepción. La limpieza brillaba por su ausencia y la decoración se notaba que pedía a gritos una actualización. Las colchas estaban manchadas y el baño, buh. Por no mencionar que al lado de nuestra habitación, los vecinos podían estar hablando de sus cosas íntimas, porque se escuchaba todo, ¡todo! Sin contar con la telaraña en la lámpara que realmente terminó de amargar el viaje. ¡Para no volver, en serio!
Sin embargo, no todo fue tan negativo. Hicimos una escapada al asador de al lado y, a pesar de que esperaba algo más de sus chuletas de cordero (la mayoría estaban llenas de grasa), la morcilla estaba espectacular y el embutido, de otro nivel. Los postres me decepcionaron un poco, pero cenar en la terraza con esas vistas fue un buen punto. De regreso en el hotel, la dueña, aunque un poco borde, estaba siempre pendiente y al final, eso se agradecía.
Y respecto a si el Hotel Gil está cerca de alguna atracción turística… bueno, la verdad es que, aunque no hay mucho que destacar, Montanejos tiene su encanto, especialmente sus baños termales. Así que si decides quedarte, al menos tienes un plan para salir corriendo del hotel y disfrutar de algo diferente. Pero honestamente, no sé si volvería a repetir la experiencia.
A qué distancia se encuentran las Aguas Termales del hotel
Y después de la cena, la verdad es que me quedé con una mezcla de sensaciones. El asador Gil tiene su encanto, sobre todo por esas vistas al monte que son un verdadero espectáculo. La carne estaba deliciosa, aunque a veces el servicio dejaba mucho que desear. Recuerdo que las patatas fritas llegaron mucho antes que el plato principal, lo que fue un poco raro. ¡Deberían haberlo servido todo junto! Pero bueno, al final, el precio fue bastante asequible para lo que comimos.
En cuanto a lo que me contaron de las habitaciones del hotel, parece que esa fue otra historia completamente diferente. Las críticas no son nada halagadoras. Desastre total, dicen que las habitaciones son feas y, peor aún, ¡la limpieza brilla por su ausencia! Las camas crujen a cada movimiento, algo que definitivamente no quieres experimentar durante unas vacaciones. Y, por si fuera poco, parece que el servicio es escaso, con un personal que se ve más en el bar que en la recepción. Cada vez que alguien llega a reclamar algo, ¡tiene que esperar la vida entera!
Lo que más me sorprendió fue que, a pesar de las quejas sobre las habitaciones, el restaurante parece ser lo más destacado del lugar. La brasa que sirven tiene ese auténtico sabor a leña, lo que hace que incluso perdones un poco los errores del servicio. Me contaron que, por 66 euros, comieron cuatro adultos y un niño de tres años, lo que no está nada mal. Sin embargo, pienso que si puedes, mejor busca otro sitio para alojarte y solo disfruta de la comida.
Ah, y para los que buscan un buen momento de relajación, las aguas termales están a apenas 900 metros del hotel. Así que si decides ir, ¡asegúrate de darte un chapuzón! Aunque, sinceramente, yo me plantaría en otro hotel y me acercaría a las termas desde allí. ¡Menos estrés y más disfrute!
El Hotel Gil ofrece servicios para deportes de aventura
Así que, después de haber charlado un poco sobre la zona, te cuento mis impresiones sobre el Hotel Gil. Para empezar, no diría que lo recomendara. A veces es un poco decepcionante, sobre todo cuando te levantan de la terraza en plena lluvia, ¡y más si llevas a un niño contigo! Y no hablemos del tema precios: un trozo de fruta por un euro y si quieres un poco de tarta de queso, agárrate, que son 4 €. ¡Esto ya parece un robo, la verdad! Con estos precios, simplemente no veo motivos para volver.
A pesar de eso, algunos amigos tuvieron una experiencia diferente, y entre risas, reconocían que el lugar tenía su encanto. La calidad de la comida, cuando era buena, les dejó muy contentos. Las habitaciones estaban bastante bien, ya que contaban con buenas vistas y el ambiente tranquilo es un punto a favor. También hay que aceptar que el hotel queda cerca del balneario, ¡ideal después de un día de relajación! Pero, la verdad, ese restaurante... ¡madre mía! Después de hacer unas rutas intensas, entramos con hambre y el primer choque fue con unos platos sucios. Imagínate, después de un día de ejercicio, ¡es lo último que te apetece!
Uno de los momentos más decepcionantes fue cuando pedimos unos chuletones. Te lo digo de corazón: estaban duros como piedra y llenos de nervios. Eso sí, el camarero fue amable y se lo mostró, pero aún así, ¡sin palabras! El ambiente del asador estaba mucho mejor que el resto del menú, donde estuve a punto de pedir una refundación del plato sorpresa que nos trajeron, que daba pena y, para colmo, ni se podía comer. Entre calamares horribles y unos aperitivos que parecían sobras, mi percepción del sitio se fue a pique.
Ahora, en cuanto a la pregunta que todos se hacen: ¿el Hotel Gil ofrece servicios para deportes de aventura? La verdad es que no me quedó claro. Por lo que escuché, aunque el hotel está en una ubicación privilegiada y cerca de muchas rutas para caminar, la atención al cliente en el hotel no hace justicia a la belleza del entorno. Así que, si buscas un lugar dedicado a las actividades de aventura, te recomendaría investigar un poco más antes de decidirte por aquí.
Qué tipo de ambiente se puede esperar en el Hotel Gil
Y, bueno, si estás pensando en darte una escapada, el Hotel Gil es una opción que realmente puedes considerar. Está en la Av. Fuente Baños, 28, justo en Montanejos, un lugar que, honestamente, es un pequeño paraíso escondido en Castellón. Con dos estrellas, quizás no esperes lujos dignos de un resort, pero déjame decirte que tiene un encanto particular que te va a enamorar.
Las habitaciones son sencillas pero cómodas, perfectas para descansar después de un día explorando las maravillas que te ofrece la zona. Y si te gusta salir a caminar, estás de suerte, porque está rodeado de naturaleza y de esos paisajes que quitan el aliento. Además, el personal es super amable, siempre dispuesto a ayudarte y a ofrecerte recomendaciones sobre qué hacer. Te aseguro que te sentirás como en casa.
¿Y qué tal el desayuno? Pues aunque no hay un buffet gigante, el desayuno continental que ofrecen es más que suficiente para empezar el día con energía. Imagínate saboreando un buen café con una tostada crujiente mientras planificas tus aventuras. La buena vibra que se respira en el hotel es contagiosa, y eso lo hace aún mejor.
En cuanto al ambiente del Hotel Gil, se puede sentir que es un lugar relajado y acogedor, ideal para los que buscan desconectar de la rutina. Allí no encontrarás un ambiente de fiesta constante ni ruido excesivo; en cambio, disfrutarás de la tranquilidad y la calidez que se respira entre los huéspedes y el equipo del hotel. Es como un refugio donde cada rincón te invita a disfrutar de la naturaleza circundante y de esos momentos de paz que tanto necesitamos. Así que, si lo que buscas es una escapada tranquila, este hotel podría ser justo lo que deseas.








